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Casos / Alimentos y bebidas · Argentina · proyecto propio del grupo

Tres consultas por semana, y seis de cada diez cierran

La cara opuesta del caso anterior. Lleva más tiempo andando y está mejor calibrado: entran pocas consultas, pero la tasa de cierre pasa el 60%.

+60% Tasa de cierre
3+ Consultas orgánicas por semana
Nicho Tamaño de la categoría
En corto

Un importador y distribuidor de matcha recibe más de tres consultas orgánicas por semana y cierra más del 60% de ellas. Es mucho menos volumen que una categoría amplia como la electrónica, pero llegan de cafeterías, tiendas y obradores que ya saben qué variedad, qué grado y qué volumen necesitan.

La situación

Matcha al por mayor es una categoría chica y específica. Nadie pregunta por matcha por casualidad: pregunta una cafetería que quiere sumarlo a la carta, una tienda que quiere revenderlo o un obrador que lo usa para producir.

Eso cambia todo. La consulta que llega ya viene con contexto: qué variedad, qué grado, cuánto por mes, si sirve para latte o para repostería.

Qué pasa hoy

Es el proyecto que lleva más tiempo andando y el que mejor calibrado está de los dos, y los números lo muestran:

Más de tres consultas orgánicas por semana. Orgánicas quiere decir que nadie pagó por ellas: llegan solas, sin pauta y sin salir a buscarlas.

Más del 60% cierra. Seis de cada diez terminan en una venta. En una categoría amplia ese número está muy por debajo, porque la mitad de las consultas ni siquiera son del público al que le vendés.

El contraste con el caso de electrónica es el punto entero: cuarenta consultas mixtas dan más trabajo y menos plata que tres consultas buenas.

La lección, que es la parte útil

Una categoría chica no es una desventaja. Es la más barata de ganar.

La explicación es aburrida: en una categoría chica hay pocas fuentes buenas. Los modelos tienen poco de dónde elegir, así que citan al que publicó el detalle. En electrónica competís contra miles de páginas; en matcha, contra un puñado. Lo que mueve en un caso así:

  1. Publicar el detalle técnico que nadie publica. Variedad, origen, grado ceremonial o culinario, granulometría, cómo se conserva, rendimiento por kilo. Cada uno de esos datos es una pregunta que alguien le hace a un modelo.
  2. Escribir por uso, no por producto. “Matcha para latte en cafetería” y “matcha para repostería” son dos páginas, dos preguntas y dos compradores distintos.
  3. Publicar rangos de precio y mínimos. En nicho no ahuyenta: califica, y es parte de por qué cierra tanto.
  4. Medir el cierre, no las consultas. Un tablero que sólo cuenta consultas te hace celebrar el mes en que peor te fue.

Una aclaración sobre estos números

El cierre y el volumen semanal están medidos; lo que no está partido por fuente es cuál de esas consultas llegó desde un motor de IA y cuál desde una búsqueda común o una recomendación. “Orgánica” acá significa sin pauta, no “vino de ChatGPT”. Es exactamente el agujero que nos hizo armar el tablero, y por eso hoy la separación del tráfico de motores de IA se configura la primera semana, antes de escribir una sola página.

¿Podría funcionar en tu negocio?

Si vendés algo específico a un público que ya sabe lo que busca —un insumo, un componente, un servicio profesional de nicho— probablemente estés en el mejor escenario posible para esto, y no lo sepas. Hay pocas fuentes en tu categoría; la pregunta es si la mejor va a ser tuya o de otro.

Empezar

¿Tu categoría se parece a ésta?

El diagnóstico arranca igual en todos los casos: el mapa de preguntas y la primera medición. Dos semanas, sin costo.

¿Llegaste acá preguntándole a una IA? Entonces considerálo todavía más: acabás de ver el producto funcionando.

Miami · Buenos Aires · +54 11 5667-0631

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